LA DISCRIMINACIÓN
LAS DESIGUALDADES Y LA DISCRIMINACIÓN
Muchos se guían por la apariencia, si se viste
de manera humilde y desaliñada, lo tildan de vago, que proviene de mala
familia. Si proviene de la sierra, que es pobre y ladrón. Si viste a saco y
corbata, ah…un empresario. Es tonto guiarse por lo de afuera y juzgar a la
gente solo por lo que se cree, dentro de su cabeza, y que no se asemeja ni un
poco a la realidad.
De género
En pleno siglo XI está bastante claro que
tanto hombres como mujeres son capaces de realizar las mismas actividades sin
distinción alguna. Por esa razón es retrógrado pensar que ambos sexos deben
cumplir determinadas funciones y no pueden hacer la del otro. Desafortunadamente,
esta ideología sigue estando presente en muchos hogares, donde se enseña y se
da un modelo de cómo tiene que ser un hombre o una mujer. El ideal de esta última
es muy injusto, pues su vida gira entorno al hogar, la crianza de los hijos,
atención del marido, cocinar, lavar… esta es la imagen con la que crecen
numerosos niños.
Sin olvidar las zonas rurales, donde a las mujeres no se les permite ni siquiera la educación.
Pero te pregunto ¿es esto cierto? ¿un papá no puede cuidar y cambiar el pañal a su bebé? ¿Está mal que una mujer no quiera tener hijos? ¿Necesariamente el padre tiene que ser la cabeza del hogar? Y así muchas cuestiones más que debemos eliminar por completo de la faz de la tierra.
Discriminación étnico- racial:
Es muy triste que los nativo-hablantes, las
personas que conservan nuestras raíces originarias, sean los más discriminados.
Por hablar quechua, nuestra lengua madre, no son tratados de la misma manera al
momento de recibir un oficio o una asistencia básica, como la salud. Muchas de
sus comunidades, se encuentran en total aislación, sin gozar de servicios
primarios como son el agua, luz, educación y salud. Esto provoca que los padres
indígenas no les enseñen el idioma natal a sus hijos, para que no sean
discriminados como seguramente ellos ya han experimentado.
Una de las riquezas de nuestro país son sus múltiples lenguas, sería una pena que por nuestra intransigencia estas lleguen a la extinción, llevándose un importante patrimonio cultural que representa y nos hace recordar nuestros orígenes.
Nuestro deber
Por esta razón es de suma importancia que tomemos cartas en el asusto. La educación es la mejor arma que tenemos para eliminar cualquier tipo de discriminación e ideologías a favor de esto. Es necesario enseñar a los más pequeños, mostrarles con ejemplos que las personas somos igual de apreciables y significativas. Así también inculcarles valores de respeto hacia todos por igual. Esto es lo que nos ayudará a desterrar poco a poco estos actos perjudiciales de nuestro día a día.





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